".....el gran Puppy se ha ido al Gran Valle del Arco Iris

Yo sé que ha ido a reunirse con muchos amigos queridos
y que está haciendo
nuevas amistades todo el tiempo

Puppy ya es joven y sano para siempre.

Allí está muy ocupado persiguiendo mariposas y jugando con el Arco Iris,
mientras espera que se reúnan con él sus seres queridos". Gloria Dittmann

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El amigo de mi vida por Alfredo Sanz Peraza

Ch. Puppy

 

Corría el año 1988 en Cuba, La Habana, y la perrita Mota tan pomposa y peluda con sus manchas negras y fuego coloreadas encima de un manto blanco, se disponía a dar a luz a una inminente camada que hinchaba su vientre. El responsable era Penki, un hermoso perro de color canela claro, el cuál parecía que esperaba ansioso la llegada de sus hijos, los dos en ocasiones romanceaban juntos y era tan cercano el parecido de ambos que sólo sus colores delataban la presencia de dos canes que, con su abundante pelaje, se unificaban en una sola masa viviente.


El 14 de diciembre de 1988 ocurrió el esperado nacimiento y de una camada de seis cachorros uno de ellos se llamó Puppy. No podría decirles que si por cuestiones del azar o simplemente por el destino fue el que quedó en mis manos, para ser después el protagonista de pedazos importantes de la historia del Bichón Habanero y de mi vida. De pequeño era bello, su cuerpo con largos y abundantes pelos lo convertía en una minúscula mascota que semejaba un juguete vivo, todo el mundo quería tenerlo, cargarlo, mimarlo y a él parecía agradarle las intenciones de todos, ya que se entregaba alegremente a cualquier brazo o regazo que lo deseara.

 

Ch. Puppy en primer término

 

De esta forma transcurría el tiempo y Puppy creció, contar anécdotas de su vida sería extender mucho esta historia; a él se le hablaba como se le habla a un niño y por demás todo lo entendía siendo sumamente obediente al extremo que nunca cruzó la calle ni atado ni cargado, puesto que era lo suficientemente responsable como para llegar a la esquina y detenerse para esperar la orden de poder cruzar y llegar a la otra esquina y detenerse a esperar para continuar el camino, sin nadie enseñarlo siempre quedaba en la acera atrás si no se le mandaba a cruzar. Tener a Puppy era un gran placer, siempre atento a tus ojos, tus palabras y gestos, él respondía con facilidad dándole a su cara una expresión de sonrisa. También sabía transmitir tristeza, ansia, deseos y en ocasiones hasta indolencia o rechazo al estar descontento por algo o alguien.


Si de pequeño fue hermoso, su belleza no desapareció, solo cambiaba durante su crecimiento, para nuevas formas. Ya de adulto era una auténtica mota de pelos muy largos, de armoniosos movimientos al andar, alegría sin límites, en extremo inteligente. Su color ahora era otro, diferente al de pequeño, un gris plata con reflejos azules fuertes lo hacían lucir diferente y muy atractivo. Su educación solamente consistía en ser muy disciplinado en casa y respetar a sus dueños en cada momento, a lo cual respondía satisfactoriamente y nunca daba problemas, solamente en ocasiones exigía que le fueran respetados sus gustos y preferencias.


El 24 de septiembre de 1991 se funda en Cuba el Club Cubano del Bichón Habanero y ya en el año 1993 estaban listas las primeras generaciones de perros Habaneros nacidos al amparo de la asociación, en aquella época yo ocupaba el cargo de vicepresidente del club y Puppy había tenido un papel importante como semental frente al inmenso trabajo genético que se nos
avecinaba.

 

 

Ch. Puppy con dos años

 

 

En ese mismo año se efectuaría en la Habana la primera exposición canina donde participarían perros cubanos que serían juzgados por jueces internacionales, a la cita también acudirían perros extranjeros. Era importante para nuestra incipiente asociación que se presentaran la mayor cantidad de perros y que algunos de ellos pudieran aspirar a obtener calificaciones sobresalientes.


El año anterior 1992 con el fin de divulgar la verdadera imagen del Bichón Habanero la Federación Cinológica de Cuba acuerda con el Ministerio de comunicaciones de la República de Cuba, a través de su Administración Postal, la emisión de sellos con motivos caninos. Está emisión consistía de siete valores y un hoja filatélica que mostraba al Bichón habanero como única raza autóctona de Cuba que durante años había sido relegado al olvido, para la confección de las imágenes del Bichón Habanero, se utilizó el modelo de Puppy por sus magníficas condiciones fenotípicas y raciales.Sucedió entonces en la Exposición Canina de Otoño de 1993 que se me pide que, con el fin de causar buena impresión para la raza debido al momento histórico que se viviría, que inscribiera a Puppy en el evento, que él ayudaría a que fuera mayor la cantidad de perros de la raza y que aunque no tendría muchas posibilidades frente a sus hijos y otros perros preparados y entrenados, él haría lucir muy bien al grupo. Contando con que Puppy tenía ya 5 años y nunca había participado en una exposición, desconocía el entrenamiento necesario en una competencia de belleza, pero aún así fue inscrito para participar en la misma.


Al llegar tan esperado día, se inscribieron siete Bichones Habaneros, contando entre ellos a Puppy, de los cuales excepto una perrita llamada Belin, todos los demás eran hijos de mi perro. Dos machos, Bimbo y Topi con la hembra Mota eran descendientes de una misma madre y las restantes Blanquita y Bonita de otra ejemplar. Los juzgamientos serían realizados durante dos días consecutivos por los jueces Harry O´Donoghue de Irlanda y Bob John Ellieff de Canadá, ambos facultados para evaluar todas las razas. Justo el día 17 de octubre de 1993 muy temprano, en la mañana comenzó todo. Podría decirles que aunque yo tenía cierta experiencia en el manejo de los perros en un ring y en ocasiones anteriores había logrado llevar perros a ocupar lugares entre los primeros de una exposición, nunca imaginé que ocurriría algo como lo que sucedió, aunque fuera mi sueño deseado.


 

El primer día de juzgamiento al entrar al ring Puppy estaba muy contento, realmente parecía que a el de una forma u otra le había interesado lo que allí ocurría; a la hora de caminar siguiendo las señales impuestas por el juez se mostró mas obediente que nunca y marchaba gallardo a mi lado con la cabeza y la cola sumamente erguida, yo fui el primero en asombrarme por su actitud, pero estando él tan bien, me fue fácil entregarme yo a la competencia. Sin quererlo, de un momento a otro, quedó de ganador como el mejor macho y solo
fue aventajado por una de sus hijas, que por demás tenía un entrenamiento espectacular.


Esa noche estuvimos los dos muy contentos, Puppy, aunque cansado se había comportado como un verdadero campeón, su actuación había sido sensacional y pienso que como yo, soñando con lo que ocurriría al otro día pasamos la noche en los brazos de Morfeo. Sí todo hubiese quedado ahí no sería esta historia realmente impresionante y fantástica, lo grande ocurrió el día siguiente.


En la mañana al llegar al evento Puppy estaba muy inquieto yo diría que excitado más de lo habitual, en ocasiones le ladraba y gruñía a otros perros que pasaban cerca de donde estábamos situados esperando el momento de competir. Su rostro lucía radiante y feliz. Ya en plena competencia no le fue difícil obtener el primer lugar entre los machos delante de un público atento que aplaudía su desempeño, más erguido y pomposo que nunca, caminaba mostrándose como si supiera que era necesario que todo el mundo lo mirara, en ningún momento se distrajo por nada del exterior, siempre siguiéndome con sus ojos, en todo momento muy atento a lo que quería de él; sobre la mesa de juzgamiento firme como un soldado se dejo manosear por el juez sin tan siquiera cambiar la erguida posición de su cuello.

 

La Sra. Flor Ceballos, Presidenta del Club Poodle de Cuba con Ch. Puppy y algunos perros criados por ella.
La señora Ceballos es una gran impulsora de la raza autóctona cubana desde sus inicios

 

 

Yo, totalmente perplejo, le seguía. Lo que ocurría era algo grande, y él me miraba directo a los ojos, como solo saben mirar los Habaneros, preguntándome y respondiéndose a la vez : ...estoy bien, verdad?


De esta forma le fue sencillo obtener el primer lugar en la raza y obtener ese día otro punto acumulativo de los dos necesarios para convertirse en el primer Bichón Habanero Campeón de Cuba y primer perro cubano de esta raza en obtener un Campeonato Cubano en el mundo.

Al salir del ring nos felicitaron y la alegría era infinita para ambos, pero todo no quedaría ahí, ahora pasaba la competencia a otro nivel hasta llegar a los lugares mas altos de la exposición. Por mi parte, para mi ya era suficiente, pero obviamente a mi querido perrito no le bastaba. Esa tarde obtuvo de la misma forma el primer lugar dentro del grupo 9, con numerosos perros de compañía y con varios ejemplares de otras razas que estaban muy bien calificados, al finalizar quedaría entre los mejores perros del evento para competir por los tres mejores lugares. Era ya demasiado que mi Puppy, el perrito de mi casa, sin preparación ni entrenamiento, quien nunca pensó ser tan famoso, fuera el protagonista de este destino. Obviamente él había comprendido de qué se trataba y quiso brindarme a mí, su dueño, esta felicidad. Fue increíblemente bello y grandioso, terminó siendo el segundo lugar dentro de la exposición, reserva de Best in Show y el primer lugar de los perros cubanos. El primer puesto lo obtuvo un arrugado Sharpei chino con muy buena alimentación, conformación, movimiento y temperamento que trabajó en perfecta armonía con su dueño y expositor el canadiense Neil Porter.


En aquellos inicios, momentos en los que éramos jóvenes y principiantes en el mundo de los perros, cuando apenas hacía pocos años que habíamos comenzado el rescate del Bichón Habanero como nuestra raza autóctona, la actuación de Puppy quedó como una leyenda que aún hoy cuentan los que le conocieron, como un perrito excepcional.


Aunque esta pequeña historia, sin ir más allá, de lo que trata en realidad es del amor que existió entre un perro y su dueño, y la cuento como un homenaje de lealtad y recuerdo a mi perro Puppy, quien me dejó sin su compañía el 15 de febrero del año 2002 para no ser olvidado nunca jamás.


Ciudad de La Habana a 22 de marzo de 2002

Ciudad de La Habana a 22 de marzo de 2002

correo.gif (12456 bytes)(Desde aquí puedes escribir a Dolores y a Alfredo a la vez)

 

Alfredo Sanz Peraza con Ch. Oye Chico Flor de Cuba nieta de Ch. Puppy.

La Habana. Expo Canina 2001